Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Acostada… Pienso en todo eso que me preocupa y que sé que no tiene solución. Me agobio en la cama mientras pienso, mientras sueño despierta...Mala costumbre esa de irse a la cama y antes de dormir pensar en problemas, porque no concilio el sueño... Y lo único que me hace dormir es pensar en ti... Porque sueño contigo… conmigo... Y todo eso que me preocupa desaparece, hasta que despierto y desgraciadamente, me doy cuenta que todo fue un sueño, un maravilloso sueño del que nunca me gustaría despertar.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...