(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.

¡Al cielo no!

Resulta que agarré y que decidí matarme
porque ya no había nada de donde agarrarme.
No es que yo sea un tipo bajoneado,
pero no me iba a salvar ni Superman drogado.
Una cosa sí tenía bien clarita:
al cielo no iba a ir ni aunque me dieran guita.
EL infierno para mí era una maravilla,
o reencarnar en Cordon Blue o en Sanchez Padilla.
Así que sí, si, iba a pedir
que al cielo yo no pretendía ir,
y a ver con quien tenía que ir a hablar
que yo tenía cuña en el Uruguay,
así que no, no, por favor
al cielo no.

Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...