Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Me pregunto: por qué el cielo es de color celeste y no de cualquier otro matiz, por qué el cielo llora cuando está color gris, por qué el cielo es mucho más lindo que el infierno, por qué la vida es difícil y la muerte es tan fácil, tan simple. Por qué uno suele llorar de felicidad y reírse de la tristeza, por qué el amor duele y la locura divierte. Por qué la gente abandona amando aquello que deja, por qué uno no valora lo que tiene y si cuando lo pierde. Por qué existe la discriminación si se supone que somos todos iguales. Por qué todo es tan injusto, por qué tendemos a ser siempre extremistas. Por qué no se puede todo, pero sí nada. Por qué uno ama hasta en la ausencia, por qué la amistad es tan complicada como la falsedad y simple como las mentiras. Por qué nadie nos acepta como somos, por qué siempre tenemos que cambiar a costas de otros, por qué siempre hay que decir que si cuando no lo deseamos. Por qué algunos tienen el lujo de pisarnos como si no fuéramos de este mundo. Por qué me doy el afán de permitir todo esto. Por qué uno no siente lo que le dicen hasta que le pasa, por qué uno no aprende a dejar de chocarse con las mismas paredes siempre. Por qué es tan corta la brecha entre el amor y el odio. Por qué uno se rinde cuando apenas comienza la guerra, por qué siempre le tememos a lo que no conocemos. Por qué no existe la eternidad. ¿Por qué todo tiene que ser tan así y nunca nada pueda cambiarlo?
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...