¿Puede mi angustia ser tu
alegría?
¿Puede esta melodía ser mejor?
¿Puede la astucia ser algún día,
la salida a mi agonía
de imaginación?
¿Puede mi infierno ser
mucho más fiel que tu cielo?
¿Puede un momento amargo ser
tan dulce consuelo?
¿Puede un silencio ser
mucho más duro que el cemento?
¿Pueden las letras
ser más sencillas?
¿Puede un La menor sonar por Do?
¿Puede una canción
sacar de vos lo que brilla?
¿Puede una sola frase
llenarte el corazón?
¿Puede la envidia ser tu alimento?
¿Puede "El Gran Suplemento"
masturbar al pop?
¿Puede el locutor más gordo
ser tan forro y siniestro?
¿Puede criticar el que
no sabe quien sos?
¿Puede tu mirada ser mi guía?
¿Puede tu piel ser tatuada por mi sed?
¿Puede quedar en la nada esta vida?
¿Puede terminar sin llegar a ser?
Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...