Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Te veo y me provocás ganas de escaparme ahora contigo y estar juntos una vez mas.Llévame esta noche como antes,olvidémosnos por hoy de lo que ayer nos separó.Es exacta la cosa que yo quiero hacer... puede ser que este encuentro casual nos lleve a dormir juntos por última vez.El reloj se detiene cuando tus palabras me alcanzan entonces mis pies se levantan , no me cuido y me ilusionaré otra vez
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...