(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.

Dos generaciones menos, dos generaciones mas. Fechas, tan solo fechas.
Yo llegué aca, y vos te fuiste allá.
El pico y la pala, el hielo en los dedos... te estas jugando las manos. El mundo se muere y vos seguis vivo porque recordas tu piano.
Compás por compás, en el frío del gueto vas repasando el nocturno en Do Sostenido Menor de Chopin, en tu memoria. Si fueras tu nieta y yo fuera mi abuelo, quizás, vos contarías mi historia. Yo tengo tus mismas manos, yo tengo tu misma historia. Yo pude haber sido la pianista del gueto de Varsovia. El mundo no aprende nada, es analfabeto. Y hoy suena tu piano, solo que en otros guetos. Si, yo ahora estoy adentro, y vos estas afuera.
Fue solo cuestión de lugar y de momento.

Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...