Dos generaciones menos, dos generaciones mas. Fechas, tan solo fechas.
Yo llegué aca, y vos te fuiste allá.
El pico y la pala, el hielo en los dedos... te estas jugando las manos. El mundo se muere y vos seguis vivo porque recordas tu piano.
Compás por compás, en el frío del gueto vas repasando el nocturno en Do Sostenido Menor de Chopin, en tu memoria. Si fueras tu nieta y yo fuera mi abuelo, quizás, vos contarías mi historia. Yo tengo tus mismas manos, yo tengo tu misma historia. Yo pude haber sido la pianista del gueto de Varsovia. El mundo no aprende nada, es analfabeto. Y hoy suena tu piano, solo que en otros guetos. Si, yo ahora estoy adentro, y vos estas afuera.
Fue solo cuestión de lugar y de momento.
Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...