Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Ella soñaba como ninguna. Pensando en un hermoso mañana, su inspiracion hacia volar el enterno las flores la acompañaban en un dia de otoño. Soñaba con el sol en primavera sin nubes en invierno, aunque siempre su corazon roto estaba en el caer de otoño. Aquel otoño frio y oscuro, que no sabia desenvolverse. Aquel momento de gloria o de perdida, siempre asi con el otoño en su entorno. Su sonrisa desaparecia aunque la felicidad en su corazon seguia estando presente. Nunca pudo olvidar luego del otoño el resplandor de ese septiembre, en donde volvia a renacer su esperanza, la felicidad, su alegria. Donde encontraba su calor, donde no habia frio. Pero no siempre septiembre era su luz. No siempre era su oportunidad.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...