Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
¿Sabes a dónde van las palabras que no se dijeron? ¿a dónde va lo que queres hacer y no haces? ¿a dónde va lo que queres decir y no decis? ¿a dónde va lo que no te permitis sentir? Nos gustaria que lo que no decimos caiga en el olvido, pero, lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta. Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo. Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente. Las palabras qe no decimos se transfomran en insatisfaccion, en tristeza, en frustracion. Lo que no decimos no muere, nos mata. Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma. Lo que no decis te encierra en el pasado. Lo que no decimos se transforma en herida abierta.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...