Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Un día no te mira y lo odias. Pero si cinco segundos después te mira, lo quieres otra vez. Un día dices no me mira, no me habla... y te sonrìe y te mueres de amor. Un día no te saluda y te enfadas, pero después viene y te saluda y dices lo quiero. Un día lo ves hablando con otra y te enfadas, pero después viene y te habla a ti, y dices: "hay me habló". Un día te enteras que a una chica le gusta y piensas cualquier cosa, piensas que a el seguro que también le gusta, y dices: "bueno entonces me olvido de el", pero al minuto ya vuelves a pensar en el. Un día ves que ni se acuerda de ti y dices es un imbecil, es un imbecil, es un imbecil. Pero a lo mejor tan solo te miró y te olvidas de que es un imbecil. Un día, te conectas y desconectas en el msn para que te hable, y no te habla, entonces dices: "no, yo no le hablo", me tiene que hablar el. Pero al final le terminas hablando tú. Si te mira, lo quieres. Si no te mira, lo odias. Si te habla, te pones muy feliz. Si no te habla te enfadas y te pones mal. Pero la verdad, es que aunque lo niegues, una y millones de veces, sigues loca por el. Aunque te lo nieges a hasta tí misma. Lo amas, sí lo amas. Y no vale la pena seguir negando lo que sientes.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...