Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
No escribo no porque no tenga cosas que decir, sino mas bien porque todo lo que tengo para decir es vergonzoso. No escribo porque en la cabeza tengo un tsunami de palabras ñoñas, empalagosas y boludas. No escribo porque estoy hecha una boluda. Porque soy la mujer felicidad. Porque estoy bien, porque estoy cómoda, porque me tratan lindo, porque me estoy riendo todo el día. Porque hacía mucho tiempo que no estaba asi de contenta, asi de sonriente, asi de tranquila, asi de todo. Hacía mucho que no dormía sola sin sentir que estaba sola. Hacía mucho que no me ponía un lunes a las nueve de la noche a limpiar. No escribo porque sólo tengo palabras de novela, palabras de madres orgullosas, tías babosas y abuelas que conceden los deseos mas absurdos. No escribo porque exploto de alegría, porque los payasos que caminan conmigo no me dejan sola ni un segundo. Porque todas las canciones me parecen alegres. Porque sólo quiero comedias. No escribo porque soy feliz. No escribo porque a nadie le interesa lo que pueda decir una persona feliz.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...