(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.

Aclaremos algunas cositas...

Hay un límite difuso entre destacar una virtud y meter presión.

Creo que nadie debe sentirse culpable por una interpretación errónea de un reconocimiento hecho con buenas intenciones pero también considero fundamental tener a mano una sonrisa socarrona para hacerle frente a un golpe en la nuca disfrazado de piropo.

No importa cuántas veces lo digas y qué tan grande fuerces tu sonrisa, no tengo la solución para todo y mi paciencia no es infinita.
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...