Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Te miento.
No existe persona más disponible que yo, te juro. El tema es que sola en mi casa la paso bien y estoy tranquila. No me molesta la gente en absoluto, haría todo lo posible por atenderles el teléfono, decir que estoy para todo y levantarme para continuar mis días fuera de casa, no puedo. Antes no era así, supongo que habré cambiado, supongo que así estoy bien.. entonces ¿cuál es el problema?. No llames, no estoy.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...