Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Algunos me duelen y otros no, otros me quieren todavía, algunos me quieren y me odian a la vez, algunos me partieron en tres y sigo buscando algún pedazo. Alguno se comió mi corazón, alguna vez te quise demasiado, la verdad es que sigo colgada del que me colgó la última vez. Hay encuentros que nunca quise olvidar y no dejo de esperar el nuestro partiéndome. Alguna vez pedí perdón mil veces pero tengo mil más y respiro sin mirarte en el aire. Mirarte en el aire es mi mayor problema, partirme en pedazos rotos de espejos, y estás muy lejos. Dicen los más viejos del bar: "primero hay que aprender a olvidar",no sé si habrás podido por los dos porque yo no...
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...