Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Hay pasados que queremos que sean presente y futuro, hay presentes que quisiéramos cambiar, hay recuerdos que a veces son urgentes de borrar, hay besos de personas que nos hacen recordar a otras hay sentimientos que son imposibles de cambiar, hay errores que no podemos modificar, hay razones que mas que razones son excusas, hay esperanzas que de un solo soplido se te van
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...