Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Me detube a mirar (otra vez) y miré fijo mi reflejo, fue un momento afuera de mi. Y me di cuenta que estaba escalando, algo... Una montaña empinada seguramente. Pero me fijé que no estaba sola y por eso subía, para que nadie me tire de los talones. En la subida no copié tácticas, de los que iban más arriba, para que? deberia llegar en menor tiempo ami manera. Pero había otras montañas a mis costados y gente se copiaba de mis buenas maniobras. Querían aparentar estar bien. Yo, iba un pie más arriba que mis costados y llevaba ventaja a los que iban abajo mío, pero aún me faltaba llegar a la punta.Fué dificil pero lo hice sin pensar que no se podía. Llegué y ahí estaba, relajada, sin otra cosa que hacer que mirar lo que había construido con tantas ganas.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...