(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.

Extraño cosas RARAS.

Extraño los trabajos larguísimos que me daba para hacer.
Los hacía con pasión y esmero.
Pasaba tiempo pensando en el trabajo.
Quería volver a casa para completarlo.
Necesitaba pensar toda la noche en eso.
Era felíz agregándole cosas.
¡Qué al pedo!, ¿no?
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...