Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
En un dia de mierda
Vení, decime. Puteame. No me importa. Descargate. Sí, conmigo. No, no me ofendo. No me enojo ni te reprocho nada. No te contradigo. O como quieras, como prefieras, no me importa. Te digo que sí, que es una mierda. Que sí, que nada tiene solución. Pegame. Dale, me la banco. No tengo problemas. Soy fuertecita para estas cosas. Ponete violento, echame toda la culpa, desquitate conmigo. Decime puta, decime hija de puta, decime conchuda. Gritame. En serio te digo: haceme mal. Ponete bien haciéndome mal. Está todo bien, yo te banco en esta. Yo entiendo de días de mierda. Yo tuve y tengo muchos días de mierda. Y me la agarro con cualquiera. Pero cualquiera no sabe que es un día de meirda. Por eso agarrátela conmigo. Yo sí sé qué es un día de mierda. Decime lo que quieras, lo que se te cruce. Te juro que no me enojo, no hago puchero ni me pongo a llorar. Te escucho y te entiendo, y si querés además te discuto. ¿Preferís sumisa que asiente o conchuda que retruque? Decime, juguemos a la peleita boluda. Gritame hinchabolas que yo te grito nunca pensás en mi. Dale, gritémonos. Revoleame un paquete de cigarrillos que cae al piso y ni siquiera hace ruido, yo te tiro un vaso de vidrio que explota sobre la pared, al lado de tu cabeza. Explotemos de ira. Explotá de ira. Dejame ayudarte a pasar el día de mierda. Decime qué hacer. Decime de todo. Dejame ayudarte y no te preocupes que mañana me olvidé. Dale, decime, yo te ayudo, ¿tenemos que matar a alguien? Vamos. Matemos a alguien entonces.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...