Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
You.
Cuando una persona no me es indiferente, hay que preocuparse. Generalmente no suelo encariñarme con los seres humanos, me parecen una mierda. Exceptuando la gente que considero que vale la pena para mi vida. Es que muchas veces creí que él verdaderamente me era indiferente, que lo podía pensar pero aún así en mi vida no iba a marcar. Las personas indiferentes son demasiado indiferentes para mi gusto... ¿tan indiferentes que hasta puedo estar pendientes de ellas, posesivamente con el ojo a la deriva?. Claro, porque las cosas cambian, por suerte existe gente capaz de hacerme feliz sin molestar a nadie y yo estoy bien, aunque insatisfecha pero eso no cambia, ni cambiará. Uno tiene que acostumbrarse a que no todo en la vida es posible queriéndo hacer cosas de gente grande, cuándo tendría que estar guardando las muñecas en una caja. Muñecas con las que nunca jugué.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...