Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Camino entre la gente y me encuentro sola aunque me hablen, nadie me entiende, nadie sabe la verdad. Pero cuándo llegas y me miras a los ojos, ahí encuentro tus caricias y la acción de tus manos al realizaras. Cuando te miro a los ojos encuentro la verdad entre tanta gente y sólo quiero quedarme ahí. Te miro a los ojos y te ofrezco un abrazo, que sale del alma. Me encantaría ahora mismo apoyarme en tu pecho, sentir los latidos de tu corazón y pensar en todas esas personas que ya no significan nada, porque cuándo estoy a tu lado sólo me importas tú. Nada tiene sentido si no estás, miro al cielo y no encuentro las estrellas que nombras día a día cuándo nos recostamos y vemos el estrellar con luna llena; Las estrellas sólo puedo verlas contigo. Pasa y pasa el tiempo y yo me pierdo en tu mirada, en tus dulces palabras, que pasaría si tu mano hoy no está agarrada a la mía, qué pasaría si hoy no puedo perderme en tus brazos, en tus caricias. No sería yo. Reconstruiste mi forma de ser y estoy eternamente agradecida de que hayas sido tú la persona que hoy me vuelve loca. Nunca cierres los ojos.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...