El sol me hace mal. Me hace doler la cabeza. El dolor de cabeza lo sufro cada día un poco más. Me deja roja como un tomate. Para eso ya tengo con la furia cotidiana que ciertas personas me hacen agarrar. Y después no soy yo. Porque solamente ves a una persona que se está quemando, que a penas la tocan sufre del dolor, que llora del dolor. No creo que sea tan así en mi interior. Pero de buenas a primeras, el Sol es mi enemigo. Lo odio. No me gusta el verano. El verano te demuestra que la gente está muy desocupada todo el día. A mi me gusta estar ocupada. Prefiero pasar el tiempo en invierno. Cuando siempre es la misma rutina y no podés cambiar de planes a último momento porque tu obligación es tu obligación.
En cambio, en verano tengo que ver el sol, otra vez la luz, el dolor de cabeza, las ganas de largar todo a la mierda y unas vacaciones que me rompen las pelotas. Ahora llueve y llueve con sol.