Cada orgasmo era una nueva muerte, de esas pequeñas muertes del instante presente que luego se añoran con nostalgia. Porque lo destructivo no fue la violencia con la cual nos maltratamos tiernamente, lo destructivo no es el deseo, lo aniquilante es el querer, la inevitabilidad del sentimiento. A Borges le dolía una mujer. A mí me duele un hombre, a mi me duele un hombre en todo el cuerpo.
(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.
Yo quedo contenta si me miras porque sino abris la boca me ilusionas. Yo quiero escuchar algo que jamás vas a decir. Porque el silencio que me dejaste adentro yo lo pude reconstruir con tus ingenios. Es lo que vos sabés. Mirar y generar una equivocación que se confunde con una reacción de la cual no tenés inteción. Pero te lo mereces por generar mi idiotez extrema cada ves que te veo y me ves con esos ojos que generan un misterio pero que no dicen nada serio. Entonces renuncio a mirarte de nuevo sin decirte todo lo mal que hice en esperarte. Porque el silencio no es en vano, es una obra de arte a tu lado. Ayudame a conservarlo para nunca llamarte. Ojalá te encuentre en un sueño hermoso siendo mi esposo y yo tu mujer. Y nos vayamos en un carrusel. Esto ya se parece a una canción de Luis Miguel.
La pelotuda que escribe se llama
Border
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...