(...) y en tu bella cicatriz. Parece sangre y sin embargo sonreís.

La persona que cambió mi vida.

Tenerte es lo único que espero cada día. Volver a despertarme para poderte abrazar. Sentir la seguridad que me das y que nunca pero nunca te vayas de acá.


Lo conocí siendo una niña. Esa noche no esperaba que nadie venga a verme. Estaba tranquila. Contenta, como podía. No todo en mi vida marchaba correctamente. No todo era tan fácil como creía. Todo parecía empeorar y sin embargo yo sonreía. Antes había hablado con él. Esa semana había hablado mucho. Lo quería, lo quería porque lograba desvelarme. Me sacaba esas ganas de largar todo y dejar de existir. Me encantaba hablar con él, no había noche, madrugada, que no me quede pensando en lo divertido que sería poder conocerlo. Circunstancias lo impedían, pero él, él esa noche apareció, repentinamente, y yo me quedé ahí, sorprendida, con ganas de abrazarlo. Se fue y me quedé toda la noche pensando en él, en lo lindo que era, en las cosas que pasaron antes, de lo que iba a ser mi vida de ahora en más pero feliz, feliz porque me sentí completa, porque apareció cuándo menos lo esperaba y cambió mi noche. Me quedé pensando en él, mirando al cielo, me quedé pensando en su voz, en su mirada, en sus abrazos. Esa noche fue perfecta y sonreí con la felicidad que me faltaba.
Y NO DESEO MAS QUE MI LOCURA...